By ISMAEL PERDOMO
Physician – Pediatrician | Epidemiologist
Introducción
Entre los 6 y los 10 años de edad, los niños atraviesan una etapa clave de su desarrollo conocida como infancia escolar o segunda infancia . Es un periodo de transformaciones profundas en los planos cognitivo, físico, emocional y social , en el que emergen capacidades fundamentales como el pensamiento lógico, la autonomía, la interiorización de normas y la búsqueda de pertenencia a un grupo. La escuela, la familia y los pares se convierten en escenarios decisivos para el desarrollo integral del niño.
Comprender esta etapa desde una perspectiva integral — que incluya el conocimiento científico sobre el neurodesarrollo, la nutrición, la actividad física, la epigenética y la influencia del entorno — permite a padres, docentes y profesionales de la salud acompañar adecuadamente este proceso y potenciar su impacto positivo en la vida futura del niño.
Desarrollo cognitivo y social
Según Jean Piaget, entre los 6 y 10 años el niño transita por la etapa de operaciones concretas , caracterizada por un pensamiento lógico aplicado a situaciones reales. El niño es capaz de clasificar, seriación, conservar cantidades y entender relaciones de causa-efecto, aunque aún presenta dificultades con conceptos abstractos o hipotéticos.
Desde el punto de vista social, la escuela cobra un papel protagónico. El niño aprende a trabajar en equipo, negociar, resolver conflictos y comprender el valor de las reglas. La amistad se vuelve más estable y significativa, y la aceptación por parte del grupo de pares impacta directamente su autoestima y sentido de competencia .
También se observa un avance progresivo en la autonomía emocional y conductual , con mayor independencia del núcleo familiar y una creciente interiorización de normas, donde el niño distingue entre lo moral y lo convencional, mostrando sensibilidad hacia la justicia y la equidad .
️ Nutrición basada en evidencia
La etapa escolar es un periodo de crecimiento físico sostenido y alta demanda energética, que requiere una alimentación adecuada en cantidad y calidad. La American Academy of Pediatrics (AAP) y la American Heart Association (AHA) recomiendan una dieta variada basada en el modelo MyPlate , que incluya:
• Frutas y verduras frescas
• Cereales integrales
• Proteínas magras (pescado, huevo, legumbres, carnes magras)
• Lácteos bajos en grasa
Se debe evitar el uso de la comida como recompensa , promover comidas familiares relajadas y limitar el consumo de bebidas azucaradas (máximo 8-12 oz/día) y alimentos ultraprocesados , ya que estos se asocian con mayor riesgo de sobrepeso, alteraciones metabólicas y menor rendimiento escolar.
El desayuno diario, rico en fibra y proteínas, es clave para mejorar la concentración y el aprendizaje. Micronutrientes como hierro, yodo, zinc, vitamina B12, folato y omega-3 son esenciales para la maduración del sistema nervioso y el desempeño escolar.
Epigenética y nutrigenómica
Durante esta etapa, el cerebro infantil mantiene una alta plasticidad sináptica , y los procesos de aprendizaje, regulación emocional y socialización están profundamente modulados por factores epigenéticos, es decir, por cambios reversibles en la expresión génica que no implican modificaciones del ADN.
Factores como el estrés, el ambiente familiar, la calidad de la educación, la nutrición y la actividad física pueden activar o silenciar genes involucrados en el desarrollo neurológico. La metilación del ADN y las modificaciones de histonas son algunos de los mecanismos epigenéticos más estudiados en esta etapa.
Asimismo, la nutrigenómica revela que los nutrientes influyen directamente en la expresión génica. Nutrientes como colina, folato, vitamina B12, hierro y omega-3 actúan como cofactores en procesos epigenéticos que afectan la consolidación de la memoria, la regulación del estado de ánimo y la capacidad de aprendizaje.
♂ ️ Actividad física recomendada
La actividad física diaria es un componente esencial para el desarrollo integral del niño escolar. Se recomienda realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física moderada a vigorosa , incluyendo:
• Juegos libres (correr, saltar, trepar)
• Deportes con reglas flexibles (fútbol, natación, danza)
• Ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo (3 veces por semana)
La actividad física no solo mejora la salud cardiovascular y metabólica , sino que potencia funciones cognitivas como la atención, la memoria y la resolución de problemas. También favorece la autorregulación emocional , disminuye los niveles de ansiedad y mejora la calidad del sueño.
Desde una perspectiva epigenética, el ejercicio regular modula positivamente la expresión de genes asociados al desarrollo cerebral, el metabolismo energético y la salud mental , lo que refuerza su valor en esta etapa formativa.
El rol de la familia y la escuela
El entorno familiar es el principal modelo de conducta en esta etapa. La presencia activa de los padres o cuidadores , el estilo educativo basado en afecto y límites claros , y la promoción de hábitos saludables (comidas en familia, regulación del tiempo de pantalla, actividad física compartida) son pilares para el bienestar infantil.
Los hermanos, abuelos y demás miembros del hogar también influyen a través de la convivencia y la imitación de comportamientos. La disponibilidad de alimentos saludables en casa y el acceso limitado a ultraprocesados son factores protectores frente al sobrepeso y la obesidad.
Por su parte, la escuela es un espacio privilegiado para el desarrollo de competencias académicas, sociales y emocionales. Programas escolares de nutrición y actividad física, cuando cuentan con el apoyo de las familias, han demostrado mayor efectividad para mejorar el estado ponderal y la salud general de los niños.
✅ Conclusión
La infancia escolar es una etapa de oportunidades únicas para cimentar las bases de una vida saludable, autónoma y equilibrada. El desarrollo cognitivo, motor y social del niño está profundamente influido por su entorno, su alimentación y su nivel de actividad física, factores que también modulan su expresión génica.
Como pediatras, padres, docentes y profesionales de la salud, estamos llamados a acompañar y orientar esta etapa con base en la mejor evidencia científica , fomentando estilos de vida saludables, relaciones significativas y entornos enriquecidos que permitan a cada niño alcanzar su máximo potencial.
Bibliografía científica
1. Desarrollo cognitivo y social
2. Nutrición y salud alimentaria
3. Epigenética y neurodesarrollo
4. Actividad física y salud cerebral
5. Recomendaciones de puericultura y entorno familiar